Por qué tengo que reseñar un libro.

Qué barbaridad, hace muchísimo que no me pongo a escribir. Han pasado «cosas» estos últimos meses y las «cosas» hacen que se interrumpan los procesos. Que se te queme la comida puede ser una «cosa», por lo que no es necesario pensar en algo parecido a un terremoto. Cada persona tiene las suyas, así que más vale insistir en seguir hacia delante. Y escribir es insistir, no me cabe duda.

En verdad no pretendo nada con esta entrada de blog. O bueno sí. Sacarme algo que me lleva dando vueltas en la cabeza. Desde que empezó el año me pregunto por qué tengo que reseñar un libro

Llevo reseñando libros desde 2015 (no es que haya llovido, es que ha diluviado). Y desde entonces leo y tengo que dar mi opinión sobre ello. ¿Por qué? Leo y amontono los libritos en una torre (bastante inestable) sobre el respaldo de mi sofá para después escribir sobre ellos. Leo y apunto en una libreta las principales ideas que me han suscitado. Leo y registro. Leo y tengo que llevar la cuenta. Leo y me siento rara si no lo comparto. Leo y tengo que echar una foto. Leo y algo tendré que poner en las redes. Leo y ya he caído en la trampa de ser productiva. Porque si no hago algo con lo que leo, entonces ¿he leído?

Entonces, ¿he leído?

Es una pregunta retórica. Todos sabemos la respuesta (es sí, por si acaso). He leído. Pero el sistema lo ha matado. 

Leer es una actividad íntima que tiene, sin duda, su parte social (y bendita sea). Pero siento que esa intimidad se me escapa por los poros desde que mi sistema nervioso me lleva a producir opinión a partir de la lectura, como un mecanismo de esta rueda de hámster inmensa en donde todo es susceptible de ser analizado, nombrado, toqueteado y, por supuesto, expresado. En esta rueda de la fortuna (de la tortura) en donde hay que hacer algo con todo porque el todo no es suficiente.

Mi primer libro del año ha sido Teoría de la gravedad de Leila Guerriero. No sé quién es ella igual que ella no sabrá quién soy yo. Solo me gusta la editorial y su catálogo. No quiero hablar sobre el libro porque me estoy conteniendo como en un programa de desintoxicación. Estoy en el modo de por qué tengo que reseñar un libro. Quizás es en una época rara de mi vida, como dice Magüi en Paquita Salas. O quizás es que ya he visto el final de este sistema de producción sin tregua.

Sea como fuere, algo sí que es importante. Yo estaba celebrando el cumpleaños de mi pareja en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Me topé sin querer, ese mismo día, con la presentación ante los medios de Dan Brown en ese mismo lugar. Dado que huyo de las aglomeraciones, me escabullí a la librería del Círculo. Vagabundeé por las mesas y estanterías y me detuve ante la portada naranja de Libros del Asterisco (la editorial). Lo abrí por una página. Me sentí identificada. Lo cerré. Sabía que lo iba a comprar.

Ya está. 

Hay algo mucho más importante que mi opinión sobre un libro. Hay algo mucho más importante que hacer una reseña. Hay algo mucho más importante que producir constantemente. Uno es usar sinónimos para no repetir la palabra «importante» tantas veces. Y dos es el momento en que decides por qué vas a leer algo. Eso sí que no se puede reseñar ni aunque lo pretendas. Y solo por eso que me pregunto por qué tengo que reseñar un libro si lo importante (mierda, otra vez) es que ya he decidido leerlo.


Fin del comunicado.

[Soy Eva Fraile, una psicóloga y agente literaria que piensa cosas. Y escribes otras].




Comentarios

  1. Imagino que te habrás visto en la tesitura de reseñar un libro que no te gusta, en este caso, ¿qué haces?

    "Una aficionada de tu trabajo"

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    1. Tirar para adelante, como todo en la vida. Tengo muchas reseñas que son constructivas porque no podían ser entusiastas ya que el libro tenía sus 'peros'. Creo que, realmente, la línea peliaguda está en diferenciar cuándo un libro te ha gustado o no y cuándo un libro no está bien narrativamente. Son dos tipos de reseñas que se hacen desde perspectivas diferentes. En la primera hay que ser cauteloso, pues que a ti no te guste un libro no es excusa para destriparlo, eres un ser subjetivo. En la segunda hay que ser respetuoso, sea cual sea el libro, si hay ciertas fallas, se pueden poner sobre la mesa y comentarlas desde el respeto y la opinión. Y, por supuesto, poner el pecho para que te las rebatan. La maestría no la tiene nadie. En realidad, cuando reseño, no sé si lo hago como lectora o como profesional. Supongo que se mezclan ambas cosas y que sale una cosa que, seguramente, si me reseñasen a mí, también sería muy criticable. Y ya que sale la palabra crítica a relucir, intento huir de ella. De la crítica de un libro.

      No sé si te he respondido a la pregunta, pero gracias, Jenn, por hacerme conversar.

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  2. Buena reflexión. Sin conclusiones constructivistas ni imposición, sino exposición, de ideas. Una reflexión para reflexionar sobre el amor a la lectura y el esfuerzo intelectual que ésta supone. Abrazos :))

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    1. Y un comentario sin conclusión ni imposición, algo que solo tú podías hacer :* Gracias, Fernando.

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